GRUPO PRISA
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Consejero Delegado

Juan Luis Cebrián
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Deudas pendientes

Durante más de treinta años trabajé, codo a codo, con Jesús de Polanco, y aunque son ya muchos los homenajes y recordatorios celebrados en su honor, creo que no se entendería que en esta carta a los accionistas de PRISA, la primera que firmo tras su desaparición, no comenzara por hacer hincapié en lo que dicha ausencia significa. Desde los primeros días de la fundación de El País, Jesús se comportó como un visionario capaz de definir y conquistar el futuro. Apoyó en todo momento, y a veces en circunstancias muy difíciles, el trabajo de los profesionales, asumió numerosos riesgos como empresario, encajó derrotas y compartió triunfos. Cada día que pasa, en la soledad de los recuerdos, tengo ocasión de comprobar una y otra vez hasta qué punto su huella y su memoria prolongan su benéfica influencia ante los desafíos que hemos de encarar.

Nuestro grupo de empresas se halla en medio de un proceso de seria transformación. Ésta se hubiera producido también, de hecho comenzó a realizarse, en vida de Jesús de Polanco. Pero el relevo en la presidencia del grupo ha contribuido a imprimir una nueva celeridad en la toma de decisiones y una mejora en el sistema que las avala. La sola enumeración de las mismas por Ignacio Polanco (en estas mismas páginas) pone de relieve hasta qué punto el cambio emprendido se configura en hechos concretos que han de imprimir un mayor impulso al desarrollo de nuestras actividades. Éstas han crecido tanto en los últimos ejercicios que se impone una reordenación de las mismas, una definición precisa de objetivos y una concreción de la estrategia para el futuro inmediato. La continuidad en el mantenimiento de valores que consideramos esenciales para nuestro grupo y los medios que lo integran está claramente garantizada tanto por los principales accionistas como por nuestros equipos de gestión. Un hecho así, lejos de invitarnos al inmovilismo, supone el mejor y más claro aliciente a la hora de establecer las líneas maestras del crecimiento, incluso si suponen determinados cambios de rumbo que nos permitan mejorar la navegación. Dicha actitud es, por lo demás, la mejor manera de ser fieles al modelo empresarial legado por Jesús de Polanco.

Nuestros accionistas e inversores son conscientes de la importancia del endeudamiento en el que el Grupo ha incurrido con motivo de la financiación de dos grandes operaciones: la adquisición del 94,7% de Media Capital, propietaria de la primera cadena de televisión portuguesa, y el lanzamiento de la oferta pública de adquisición de la totalidad de Sogecable, empresa que fundamos hace más de quince años y en la que venimos realizando desde hace tiempo significativas inversiones. Durante más de una década, las actividades consideradas –erróneamente– maduras han venido financian-do este esfuerzo en lo audiovisual, sector al que toca ahora exigir el rendimiento adecuado para nuestro grupo en el corto plazo. La televisión, en sus diferentes plataformas y en la elaboración de contenidos, resulta crucial para el futuro de PRISA, tanto para su crecimiento económico como para su consolidación en el mundo de las nuevas tecnologías. Vamos a continuar apostando por el sector, y a hacerlo de manera más coherente y ordenada, agrupando nuestras diversas actividades y definiendo de manera inequívoca una estrategia precisa en la que la producción y empaquetamiento de programas jugará un papel preeminente. También nos disponemos a crecer en otros terrenos. La expansión radiofónica en América y el desarrollo de las operaciones en educación son dos urgencias inevitables, como también lo es la necesidad de consolidar nuestro carácter de factoría de información relevante y seria, de lo que El País sigue siendo ejemplo. Las transformaciones inducidas por la sociedad digital constituyen, por lo demás, objeto de especial atención por nuestra parte. A no dudar, en el transcurso de la próxima década muchas de las actividades que desarrollamos, por no decir todas, se van a ver profundamente transformadas; algunas puede que se vean amenazadas de desaparición, por lo menos en los perfiles organizativos y empresariales que ahora tienen. No queremos, por ello, perder de ninguna manera el tren de la Historia y estamos dispuestos a no escatimar esfuerzos a la hora de abordarlo.

Quizá nuestros proyectos, tan ambiciosos, les parezcan a algunos nada más que sueños. Oscar Wilde solía decir que lo malo de los sueños es que se convierten en realidad. Para que esto suceda también en nuestro caso es preciso contar, no obstante, con una estructura financiera y una posición patrimonial sólidas. Hay que ser capaces de generar la rentabilidad adecuada para los accionistas e inversores que confían en nosotros. La reducción de los niveles de endeudamiento del Grupo, de una manera progresiva y rápida, es por lo mismo una tarea ineluctable en los meses venideros. La llevaremos a cabo mediante la mejora de nuestros márgenes operativos, el impulso de nuestros ingresos y la vigilancia sobre los costes y las inversiones recurrentes, a fin de generar un flujo de caja que nos permita hacer frente a las obligaciones financieras y a las demandas de los accionistas de un mayor dividendo y un mejor comportamiento de nuestra acción en la bolsa. Y continuaremos con la venta de activos que no consideremos estratégicos en nuestro plan de expansión, incluso si se trata de negocios solventes y saneados. Éstas son las mejores respuestas posibles frente a las incertidumbres generadas por el actual momento económico mundial y su reflejo en los mercados. Estamos preparados para hacer frente a la situación y aprovechar, de paso, las oportunidades que de ella se deriven.