| El Grupo Prisa en 2001 | Carta del Presidente | |||
|
||||||||||||||||||||||||||||||
| Carta del presidente Jesús de Polanco Presidente del Grupo Prisa Estimados accionistas: Siguen aún a flor de piel los sentimientos de dolor por la muerte del fundador de la empresa y promotor inicial de la misma, nuestro querido amigo José Ortega Spottorno. El pasado 18 de febrero fallecía en Madrid José, que durante muchos años ejerció la presidencia de la sociedad y fue presidente de honor del diario El País y miembro de nuestro Consejo de Administración hasta su fallecimiento. Sin su impulso inicial, sin su aliento creador, hoy Prisa no existiría. De José Ortega hemos aprendido todos cuantos hemos tenido el privilegio de conocerle y oportunidad de compartir con él a lo largo de estos años irrepetibles momentos de dedicación y de trabajo. Su trayectoria profesional, su capacidad como emprendedor, su talante personal, simbolizan las mejores cualidades de un hombre de empresa y de un creador y agitador cultural. La sencillez y la elegancia que le caracterizaron, su espíritu cultivado, su pasión por la tolerancia y el diálogo, son parte del patrimonio que nos lega y por el que siempre quedaremos en deuda. A lo largo del año 2001 el cambio de escenario económico ha condicionado de manera significativa el comportamiento de las empresas y las expectativas de resultados. A comienzos del ejercicio la discusión se centraba en la naturaleza y magnitud de la desaceleración de las economías desarrolladas, después de un prolongado periodo de fuerte crecimiento sostenido. Pero a partir del verano, y con rotundidad después del mes de septiembre, la tendencia recesiva se vio acentuada, sobre todo tras los brutales atentados terroristas contra Estados Unidos y, en el caso de España, por los efectos de la crisis de Argentina, dado el alto nivel de inversiones de algunas compañías españolas en dicho país. De este modo, la solidez de las empresas y la calidad de su gestión han sido puestas a prueba. El rigor en la utilización de los recursos y la eficiencia han sido, por eso, instrumentos clave para hacer frente de manera adecuada a las dificultades. La rigidez, la inconsistencia y la falta de ideas se han visto, sin excepción, severamente penalizadas. Y más en el sector de los medios de comunicación, en el que la caída del mercado publicitario la más grave de las registradas en la última década ha lastrado considerablemente los estados financieros y ha alterado, en no pocos casos, las previsiones a corto y medio plazo. Prisa, orientada hacia una decidida estrategia de crecimiento, ha de saber combinar la flexibilidad en sus decisiones con la firmeza en el mantenimiento de sus objetivos fundamentales. La perspectiva de construir y dar forma a uno de los más importantes Grupos en el área lingüística del español y el portugués mantiene, en las actuales circunstancias, plena vigencia. Objetivo tan ambicioso no sería posible, sin embargo, si se cediese en la posición de liderazgo en España. En mayo del pasado año El País cumplió veinticinco años, su primer cuarto de siglo, y lo hizo como primer periódico por difusión en España, una cabecera respetada en Europa y el primer diario de referencia en el mundo hispanohablante. Pero no sólo podemos, y debemos, mirarnos en el ejemplo de El País, en su buen hacer profesional, en su independencia informativa y en su influencia definitiva sobre la vida española. Nuestras otras empresas de medios y cultura radios, editoriales y educativas son cimientos sólidos desde los que podemos proyectar nuestra expansión internacional y el desarrollo de los nuevos negocios. En el horizonte inmediato es difícilmente imaginable que la economía recupere el dinamismo que ha caracterizado el pasado ciclo alcista. Debemos, por lo mismo, obrar con prudencia, ya que prevemos para el presente ejercicio tasas modestas de crecimiento de la actividad económica y por tanto del consumo, lo que obligará a continuar con las políticas de ahorro y reducción del gasto. Pero este es, asimismo, un tiempo de oportunidad, un momento particularmente indicado para estimular las propuestas de innovación, crear nuevos mercados, acompañar y participar del cambio tecnológico, identificar nuevos canales de distribución de contenidos y abrir nuevas vías para el desarrollo de nuestras actividades. Por lo que es preciso, también, no desaprovechar la coyuntura en el descubrimiento de esas oportunidades que surgen, precisamente, de los momentos de crisis. La recuperación del valor de nuestra compañía, castigado en los mercados en los últimos meses en consonancia con la tendencia general de las bolsas y la particular de nuestro sector, depende fundamentalmente de su capacidad de desarrollo, de su visión del crecimiento y de su habilidad para emprender nuevos proyectos. En definitiva, de su habilidad, siempre demostrada, para ganar el futuro. |
|