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Dia Universal da Criança: o silêncio, as crianças falam!

21-11-2017

Texto em espanhol

Un grupo de 17 niños y niñas se hizo con las riendas de la redacción de EL PAÍS esta pasada semana. Los jóvenes periodistas, armados con libretas, cámaras de fotos, carnés de prensa y ganas de preguntar, realizaron entrevistas a los jefes de sección, fotografiaron todo a su paso, elaboraron gráficos e ilustraciones e incluso dirigieron la habitual reunión de contenidos en la que los redactores jefe exponen y debaten sobre los temas relevantes del día. Esta ha sido la manera de contribuir del diario a la celebración del Día Universal de la Infancia para la que Unicef ha lanzado la campaña Los niños mandan.

En una suerte de reivindicación universal del derecho a que se escuche la opinión de los más pequeños, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia ha lanzado una iniciativa que pone a menores de más de 130 países al mando de los medios de comunicación, la política, las empresas o el mundo del deporte y el entretenimiento por un día, su día, el Día Universal de la Infancia. Al mismo tiempo, una encuesta realizada online por Unicef con más de 11.000 niños de entre 9 y 18 años de 14 países y publicada este lunes habla de lo que ellos opinan sobre el mundo. Y esta refleja que las mayores preocupaciones de los niños son el terrorismo y la educación (como destacó el 65% de los entrevistados), así como la violencia, el acoso escolar, la pobreza o el trato a las personas refugiadas y migrantes.

Porque los más pequeños tienen algo que decir. Y se trata de algo muy serio. Sin embargo, según la encuesra de Unicef, la mayoría de entre ellos opina que su voz no se tiene en cuenta. La celebración del Día Universal de la Infancia este lunes no solo reivindica su derecho a opinar, sino también sirve para recordar que escuchar su voz beneficia a toda la sociedad.

"La voz de los niños está opacada", explica Javier Martos, director ejecutivo de Unicef Comité Español. "Su opinión nos parece graciosa y risueña y, en cambio, nos cuesta entender que puede ser útil para mejorar nuestra vida. Para que sus ideas formen parte de las políticas que les afectan es necesario incrementar los espacios de participación infantil en entornos como hospitales, escuelas o en el ámbito municipal". La fecha elegida para la reivindicación es, como cada año, el 20 de noviembre, aniversario de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño, que tuvo lugar ese mismo día en 1989 y que, actualmente, todos los países del mundo han ratificado excepto Estados Unidos.

Martos destaca que los avances registrados desde entonces son muchos, pero aún queda camino por recorrer para que todos los menores, en cualquier lugar, disfruten plenamente de sus derechos. "Antes se les consideraba solo objetos y la única obligación de los adultos era satisfacer sus necesidades. Estamos mejorando, pero aún existen muchos retos, sobre todo en el contexto de las crisis humanitarias".

Millones de niños se ven privados de su derecho a serlo alrededor del mundo. 385 millones entre ellos viven en extrema pobreza, según cifras de Unicef. Cada día siguen muriendo 15.000 menores de 5 años por causas prevenibles. Uno de cada cuatro reside en países afectados por conflictos, desastres naturales, epidemias y otras emergencias. El trabajo forzado afecta a 152 millones de menores en el mundo —uno de cada 10—, alerta la Organización Internacional del Trabajo. Casi la mitad está involucrado en actividades peligrosas para su salud y seguridad. Aunque la mortalidad infantil se ha reducido a la mitad en las últimas décadas, cada año mueren 5,6 millones por causas evitables. Uno de cada 12 niños del mundo tiene perspectivas de futuro peores que las de sus padres, según un análisis realizado por Unicef para la celebración de este año.

La Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) es más tajante a la hora de juzgar los avances derivados de la Convención sobre los Derechos del Niño, que califica de "obra maestra de la literatura fantástica" en una nota de prensa enviada a los medios con motivo del Día Universal del Niño. AMEI considera que los principios de la Convención siguen siendo una "utopía" incluso para zonas desarrolladas como España, el tercer país de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil.

La desigualdad afecta también al sector educativo: alrededor del mundo 264 millones de niños y adolescentes están fuera de la escuela y, si no se actúa de manera contundente, más de 60 millones de menores estarán sin escolarizar en 2030.

Para Mikel Egibar, responsable de educación en la ONG de defensa y protección de derechos de la infancia Educo, para seguir avanzando es necesario tomar medidas tanto en la educación primaria como en la secundaria. "Estamos preocupados por la tendencia a la privatización y externalización que estamos observando. Hay que recuperar la senda de la educación como derecho básico", asegura.

Pero no se trata solo de acceso a la educación. Egibar destaca que unos 250 millones de chicos y chicas, incluso yendo a clase, no disfrutan de una enseñanza de calidad. "Ellos tienen que ser los verdaderos protagonistas del proceso educativo. Para que esto se lleve a cabo, se necesitan mayores inversiones, pero también cambiar de enfoque y apostar por el respeto y el buen trato de los menores", recalca.

“España no es un país para niños”

España también cuenta con asignaturas pendientes, en un contexto en el que uno de cada tres niños vive en riesgo de exclusión. "Estamos ante una paradoja", señala Andrés Conde, director general de la sección nacional de Save the Children. "Si por un lado la familia goza de la más alta valoración entre los españoles, por el otro este no es un país para niños", agrega al subrayar que violencia, pobreza y falta de oportunidades son mucho más acusados entre los menores de 18 años.

Conde lamenta la invisibilización del maltrato a la infancia ante la falta de estadísticas nacionales, aunque sea una realidad extendida. "En España, 1,4 millones de niños viven en situación de pobreza severa, es decir que una familia de cuatro personas apenas dispone de 930 euros para cubrir todas sus necesidades", explica. Esta condición, además de ser irreversible (es imposible subsanar las privaciones de los primeros cinco años de vida), es también hereditaria. "Son cifras inaceptables y la recuperación económica no está trayendo consigo una apuesta decidida para acabar con esta realidad".

Los menores extranjeros no acompañados representan un grupo especialmente vulnerable. "Cada vez llegan más jóvenes a través de la frontera sur y nuestro sistema de protección social tiene que ser reformado para garantizar sus derechos".

Fonte: El País

Manuel Valls, ex primer ministro de Francia, ha planteado este martes la necesidad de que los españoles debatan sobre su identidad para reforzar su proyecto común como nación. Como otros países, España sufre una crisis de identidad. España tiene que preguntarse "qué es ser español", ha argumentado el político francés durante el ciclo España 40-40, que organiza EL PAÍS. "España no ha contestado a esa pregunta", ha rematado. "Falta el relato de España", ha concluido. “Hay que consolidar un nuevo patriotismo en España. En Francia hay un complejo de superioridad. En España, de inferioridad”.

"Todos los países sufren de una crisis de identidad cultural, por la globalización, por la crisis política, las redes sociales, el problema de los refugiados; surgen problemas, por ejemplo en la sociedad francesa el problema del islam, de los musulmanes. Todo eso interroga sobre lo que somos y creo que España no ha contestado a esa pregunta: ¿qué es hoy ser español?", ha reflexionado Valls, que cree que detrás de esa falta de cuestionamiento, de "hablar de patria", están los 40 años de franquismo.

"Yo creo que al salir de la crisis del terrorismo vasco, y espero, de la crisis catalana, hay una posibilidad en España para hacer política en el buen sentido, a un cierto nivel. Todos los países, también hoy en Alemania, se interrogan sobre lo que es ser alemán, ser francés, o ser español, y hay diferentes maneras de contestar a esta pregunta", ha indicado el político francés. Y se ha atrevido a formular una posible respuesta. Está "la forma nacionalista, populista, es decir, culpar siempre a alguien -culpar a Madrid, culpar al capitalismo, culpar a Bruselas, culpar a Washington o culpar a los otros, a los extranjeros y a los musulmanes", apuntó el ex primer ministro. Pero "hay otra respuesta, que es una respuesta abierta, pero al mismo tiempo, de estar orgullosos de lo que somos, y creo que los españoles pueden estar orgullosos de estos cuarenta años de democracia, de su historia, de sus hombres y mujeres de cultura, de su sistema, aunque todo se puede mejorar, por supuesto".

El ex primer ministro de Francia considera que es fundamental que los españoles contesten a esa pregunta para resolver la crisis territorial que se vive en Cataluña y contribuir a la estabilidad del proyecto de la Unión Europea. Es imperativo, ha dicho, construir un relato que sintetice la necesidad de un mundo abierto con la pertenencia a un país, grupo o familia.

"Falta protagonismo de España en Europa", ha lamentado Valls sobre las tensiones políticas, sociales y económicas que recorren el continente. "La necesitamos a España en la crisis que vive Europa", ha continuado. Y ha apuntado que la partida de ese nuevo relato de España en el mundo y para la política debía surgir de lo construido en torno a la Constitución de 1978 y del ejemplo de aquellos líderes de la transición como Adolfo Suárez, Felipe González o incluso José María Aznar, con sus errores que glosó de la guerra de Irak. Valls volvió a martillear también con la idea fuerza de que a España le sobra humildad frente "al complejo de superioridad" de Francia o Estados Unidos, "que es lo mismo y da el mismo resultado".

El propio Valls ha recordado cómo en la década de los sesenta, cuando acudía al colegio en Francia como hijo de emigrantes, decía que su padre era pintor (por artista) y le reprochaban que no asumiera que era en realidad pintor de paredes y que solo unos años más tarde podía presumir sin embargo de ser descendiente de españoles y barceloneses que protagonizaron la movida madrileña, los juegos olímpicos y numerosos éxitos artísticos y deportivos. El político galo ha abogado por un poco más de equilibrio en esa balanza.

El debate también ha contado con la participación de Moisés Naim, escritor y columnista de EL PAÍS; Alan D. Solomont, el ex embajador de Estados Unidos en España y presidente de la Cámara de Comercio España–Estados Unidos; Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes; Rodrigo Cortés, director de cine, y Rafael Moneo, arquitecto. La periodista Marta Fernández ha moderado el debate, que ha presentado Antonio Caño, director de EL PAÍS.

La idea actual de España y el concepto pesimista que los propios españoles tienen de su país y sus gobernantes ha planeado por toda la jornada y se ha dispersado luego durante toda la charla, con distintos enfoques.

“Hoy nuestro problema no está en el exterior”, ha reflexionado el prestigioso arquitecto Rafael Moneo, recién aterrizado tras recibir su último premio internacional en Japón y que ha pedido a los gobiernos autonómicos que tanto han desarrollado España en las últimas cuatro décadas que ahora “disfruten más” de Madrid. “Nuestro problema ahora es que no sabemos cómo vivir juntos”, ha añadido. Y ha subrayado: “España se ha hecho fuerte consiguiendo que en Extremadura crean que lo pueden conseguir todo”.

Reformar los partidos

¿Cómo solucionar ese problema? "Hay que facilitar que la gente se meta en política", ha propuesto como solución Moisés Naim, analista político. "Los partidos son vistos como el hábitat de los oportunistas y los corruptos”, ha descrito. “Hay que revertirlo”, ha pedido. “Tienen que volver a ser el lugar de quienes quieren cambiar el mundo. No es posible la democracia sin fortalecer los partidos políticos". El analista también explicó parte del problema de la España actual en la debilidad de su poder político y de sus gobiernos: "Los españoles han tenido gobiernos débiles, divididos, una política fragmentada y no suficiente poder para tener potencia, España es una potencia inhibida, sin rol importante, coartada".

“España necesita construir un relato acorde con sus méritos”, le ha seguido Alan D. Solomont, que visitó por primera vez los dos países de la península ibérica en 1971 de joven y volvió 40 años después ya como embajador. Solomont ha corroborado así, con su experiencia, que pese a la impresionante evolución de España en ese periodo aún le falta lo que tantos reprochan a Estados Unidos, que se cree y reafirma como la nación más grande.

Los ponentes han coincidido en considerar que los españoles minusvaloran los éxitos comunes y los avances logrados durante los 40 años de democracia. Nadie es más duro con los españoles que los propios españoles, han argumentado.

"En el exterior nos consideran extremadamente preparados, un país lleno de ideas, y admiran nuestra flexibilidad, nuestro gen solucionador", ha recordado Rodrigo Cortés, director de cine que ha labrado una carrera de éxitos en Hollywood. Una imagen que contrasta con la que tienen los españoles de sí mismos, a juicio de Cortés: "Por encima de cualquier cosa, el español es un acomplejado que lo que hace mejor es infravalorar". El cineasta ha tirado incluso de sarcasmo para resumir esa idea: "Aquí se abusa del término tercermundista hasta que salimos fuera y vas a un hospital en Inglaterra o el metro llega tarde solo tres minutos". El director ha propuesto descender de los grandes debates políticos e intelectuales para responsabilizarse cada individuo en hacer lo mejor posible cada trabajo.

"El sistema de transplantes ha ayudado a la sociedad española a creerse que puede brillar", ha celebrado Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Transplantes. "Pone de manifiesto qué tipo de sociedad somos", ha dicho Domínguez-Gil, que ha puesto a su propia organización como un "ejemplo a exportar de confianza y buena gestión" y que ha remarcado la  buena colaboración entre las autonomías al constatar, por ejemplo, que el 50% de los transplantes de corazón se practican con órganos donados y procedentes de regiones diferentes a las del receptor.

La charla ha acabado con una conclusión aportada también por Manuel Valls cuando ha defendido la obligación de la futura Europa por apostar, "como prioridad de prioridades, por la inversión en educación y cultura".

EL PAÍS ha celebrado así el primer evento del ciclo España 40-40, patrocinado por BBVA, Iberdrola, Iberia, Repsol, Santander y Telefónica, en el que se analizan cuatro décadas de democracia en el país, así como los desafíos que se le plantean. El ciclo de conferencias continuará ahora en Bruselas (18 de diciembre) y Londres (enero) como una oportunidad para reflexionar sobre los 40 años de democracia en España y los retos de futuro que afronta el país.

Las últimas cuatro décadas han permitido a España alcanzar las mayores cotas de desarrollo y bienestar de toda su historia. EL PAÍS ha sido testigo y partícipe de esta transformación y quiere conmemorar este aniversario impulsando una conversación, no solo para reflexionar acerca de estos 40 años de democracia, sino también para plantearse cuáles son los retos en las próximas cuatro décadas. Para ello contará con la participación de líderes de opinión del ámbito social, cultural, económico y político que analizarán a través de diversos formatos la dimensión y el papel de España en Europa y en el mundo.

Fuente: EL PAÍS

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